Compras estatales para el desarrollo nacional | Lilian Galán

Cooperativas, Lilian Galán

 

Más de una vez hemos sostenido en diferentes ámbitos que las leyes son el resultado no solo del estado de la sociedad, de la coyuntura, sino también de la correlación de fuerzas, de que para esas leyes en particular se haya alcanzado consenso y apoyo y que se exprese el tema en la calle. Los legisladores podemos andar un poco más adelante o un poco más atrás que los reclamos del pueblo organizado, pero ese es nuestro margen. Si desde las instituciones del Estado tratamos de ponerle músculo a los reclamos, entonces el trabajo social organizado es el corazón que hace que todo siga vivo y adelante.

La introducción viene a razón del Proyecto de Ley que elaboramos y presentamos junto con otros compañeros de bancada (los diputados Roberto Chiazzaro, Daniel Placeres, José Querejeta, Silvio Ríos y yo misma), que se encuentra a consideración de la Comisión Especial de Cooperativismo.

Si bien el proyecto lo redactamos en conjunto entre estos compañeros, es en realidad un eslabón más de la cadena de luchas de la Economía Social y Solidaria (ESS), el movimiento cooperativista y los trabajadores organizados. Antes que nosotros como diputados tomáramos esta iniciativa, hubo años de trabajo y militancia desde las organizaciones sociales, tratando de encontrar herramientas que permitieran el avance de la autogestión en nuestro país.

El Estado, lo sabemos, juega un rol determinante en la economía, y hacerlo jugar a favor de la producción nacional en general y de la ESS en particular es una de las tantas formas en que podemos salvaguardar nuestra soberanía.
El proyecto caracteriza los emprendimientos a beneficiar por: “desarrollar su actividad de producción o provisión de servicios de modo tal que los medios de producción y la organización del trabajo responden a la propiedad colectiva, la gestión participativa, la autogestión y la solidaridad, con el objetivo de satisfacer las necesidades de sus integrantes en procura del desarrollo humano y la democratización de la economía a partir de la producción de bienes y servicios, su distribución, circulación, comercialización, financiamiento y consumo justo y responsable”.

También se considera especialmente la relación entre trabajo cooperativo o autogestionado, la posibilidad de contratar trabajo asalariado y la integración de capital: “Los emprendimientos podrán contratar trabajo asalariado adicional sobre su nómina de socios con destino a tareas o exigencias que puedan considerarse extraordinarias o transitorias, siempre y cuando las mismas no desvirtúen el tipo de emprendimiento ni los principios orientadores de la presente ley. La integración de capital para adquirir la condición de socio podrá financiarse mediante aporte de horas de trabajo, de acuerdo al mecanismo que determine la asamblea de socios o miembros del emprendimiento”.

El proyecto prevé que se realice una reserva mínima del 30% de todas las compras públicas dirigida a la producción efectuada por este tipo de emprendimientos, y se le otorga un margen de preferencia sobre precios, que opera en la comparación de los mismos, entre diferentes ofertas. El margen de preferencia varía entre 8, 12 o 20%, estableciéndose que sea mayor cuanto más pequeño el emprendimiento.

A su vez, la definición del tamaño del emprendimiento se realiza teniendo en cuenta la cantidad de trabajadores y su facturación anual, siguiendo definiciones previas presentes en la normativa nacional.

Por otra parte, se introducen distintos mecanismos que procuran  que exista control estatal y social sobre la aplicación de la normativa, es decir que no aparezcan luego emprendimientos que se vistan con apariencia de ESS pero en realidad no lo sean. Para eso se crea un registro de emprendimientos de la ESS y se mandata al INACOOP a emitir los certificados correspondientes de acuerdo a las definiciones que el propio Proyecto de Ley prevé, pero también se hace espacio a que las organizaciones sociales tengan potestad de formular observaciones y se mandata al Estado a brindar respuesta: “Cualquier organización representativa de los emprendimientos de la Economía Social y Solidaria, o del ámbito empresarial o del trabajo podrá presentar observaciones fundadas ante el INACOOP en caso de considerarse una situación de uso indebido de las preferencias consagradas en la presente ley. El INACOOP deberá proveer de respuesta adecuada a las observaciones formuladas, instrumentando las medidas necesarias con la máxima diligencia posible”.

También se instrumentan mecanismos de transparencia que van en línea con lo anterior y que harán fácilmente accesible la información a todo interesado: “Cada seis meses los organismos (...) informarán a la Agencia de Compras y Contrataciones del Estado (ACCE) el detalle de las compras realizadas, especificando el monto global de compras de bienes y servicios (...) mediante el régimen creado por esta ley, identificando las entidades habilitadas. Esta información se publicará por la ACCE a través de su página web con acceso público a la misma. Las organizaciones representativas de la Economía Social y Solidaria podrán presentar observaciones si verificaran el incumplimiento de lo dispuesto en la presente ley ante el INACOOP, quien previa constatación de las observaciones realizadas, deberá remitir las mismas al organismo o unidad ejecutora responsable. El o los jerarcas responsables deberán instrumentar las medidas correctivas necesarias, en la planificación de compras del siguiente año”.

Finalmente, pero tan importante como todo lo anterior, se incorpora la mirada de género al proyecto, brindando un apoyo especial a aquellos emprendimientos que incorporen la perspectiva de género como una variable en la gestión del mismo.
En tiempos en que vemos que algunos avances que habíamos concretado, como el FONDES, ven impedido su financiamiento producto de normas bancocentralistas que nos vienen impuestas desde el exterior, vale redoblar la apuesta y concretar, con leyes como ésta, herramientas de desarrollo largamente reclamadas por la ESS. Porque la única lucha que se pierde es la que se abandona, o, como dice una canción de La Vela: 

 

“… al dolor de seguir vivo 
que es lo bueno que tiene el dolor 
y también al placer de ganar y perder 
cuando todo parece jodido 
es cuando hay que poner.”

Articulo publicado en el Diario La República